Dicen que el amor necesita cercanía, que necesita manos que se toquen y abrazos que calmen. Pero nadie me habló de lo que se siente amar a alguien que está lejos… y aun así sentirlo tan cerca del corazón. Este San Valentín no puedo tomarte de la mano ni caminar contigo por una calle llena de luces. No puedo sorprenderte tocando tu puerta ni verte sonreír frente a mí. Pero puedo cerrar los ojos y sentirte. Puedo escuchar tu voz en mi mente y recordar cada risa tuya que se quedó guardada en mí. Y en ese momento entiendo que la distancia no es más fuerte que lo que sentimos. Porque amar a distancia no es fácil. Hay días en los que extraño tus abrazos que todavía no he dado. Hay noches en las que quisiera cruzar cualquier frontera solo para verte cinco minutos. Hay momentos en los que el silencio pesa y lo único que quiero es apoyarme en tu hombro. Pero incluso en esos momentos, jamás dudo de nosotros. Te elijo todos los días. Te elijo cuando despierto y reviso el celular esperando tu mensaje. Te elijo cuando me cuentas cómo estuvo tu día, incluso en los detalles más pequeños. Te elijo cuando el cansancio nos gana pero aun así nos quedamos hablando un rato más. Te elijo cuando la distancia intenta asustarnos… y nosotros decidimos ser más fuertes. Contigo aprendí que el amor no se mide en kilómetros. Se mide en paciencia, en confianza, en lealtad. Se mide en el esfuerzo de quedarnos, de entendernos, de cuidarnos incluso cuando no podemos tocarnos. Nuestro amor vive en cada llamada que se alarga, en cada “te extraño” que duele pero también confirma lo importante que somos el uno para el otro. A veces imagino el día en que la distancia deje de existir. Imagino el primer abrazo, ese que va a durar más de lo normal porque va a contener todas las veces que quisimos abrazarnos y no pudimos. Imagino mirarte a los ojos sin una pantalla de por medio y sonreír sabiendo que todo valió la pena. Pero mientras ese día llega, aquí estoy. Firme. Seguro. Orgulloso de lo que tenemos. Porque lo nuestro no es un amor fácil, es un amor valiente. Y amar con valentía significa confiar cuando no ves, esperar cuando duele, y creer cuando otros dudan. Gracias por quedarte. Gracias por elegirme también. Gracias por hacer que incluso la distancia tenga sentido. Gracias por enseñarme que el amor verdadero no necesita estar en el mismo lugar, solo necesita estar en el mismo corazón. Este San Valentín no te regalo flores que se marchitan. Te regalo mi compromiso. No te regalo una cena elegante. Te regalo mi paciencia. No te regalo un abrazo físico hoy… pero te prometo que el día que pueda abrazarte, lo haré como si estuviera abrazando todo mi futuro. Feliz San Valentín, mi amor. La distancia solo separa cuerpos, pero jamás podrá separar lo que sentimos. 💌✨
