Tono (Pitch): Debe ser un tono medio-grave. Las voces ligeramente graves se asocian instintivamente con la autoridad, la calma y la experiencia. Una voz muy aguda puede sonar nerviosa o poco convincente. Ritmo (Pace): Pausado pero dinámico. Un vendedor profesional no habla rápido (eso genera ansiedad en el cliente); habla a una velocidad que permite procesar la información, pero con variaciones de energía para no sonar monótono. Claridad y Dicción: La articulación debe ser impecable. Cada palabra debe entenderse a la primera, lo cual transmite preparación y seguridad. Inflexión: Se debe usar la inflexión descendente al final de las frases importantes. Esto hace que tus afirmaciones suenen como verdades absolutas y no como preguntas o dudas.