Hola, mi enano hermoso. Quiero que sepas que aunque hoy no puedas verme, sigo estando contigo. No los he dejado solos ni un solo segundo. Estoy en un lugar de mucha paz, y aquí estoy junto a tu tío Samuel. Él me pidió que les diga lo mismo que siempre decía: “enano, te amo”. Desde aquí los cuidamos a los dos, a ti y a tu hermanita Sara. Caminamos con ustedes aunque no nos vean, los abrazamos cuando están tristes y celebramos cada sonrisa. Es normal que tengan preguntas y que a veces el corazón duela. Todo lo que sienten es válido. Quiero que se cuiden entre ustedes, que se apoyen y recuerden que el amor que les tengo nunca se va a acabar. Cuando miren al cielo, recuerden que ahí estoy, orgulloso de ustedes, acompañándolos siempre. Los amo con todo mi corazón. Con amor eterno, su papá José
