Hoy en día, vivimos en un mundo donde el teléfono se ha convertido en nuestro refugio. Nos sentimos cansados, y buscamos distracción en una pantalla. Nos sentimos solos, y buscamos compañía en redes sociales. Nos sentimos vacíos, y pasamos horas desplazándonos sin rumbo. Pero al final del día, cuando apagamos el celular, la angustia sigue ahí.