Hay cosas que cambian sin hacer ruido y aún así lo transforman todo la vida no me quitó nada me enseñó a soltar despacio en el silencio entendí que abrir las manos también es confiar y cuando dejé de aferrarme algo dentro de mí empezó a florecer no fue un final fue un movimiento sutil del destino acomodando piezas que yo todavía no entendía hoy camino más ligera más consciente más mía hacia una versión más profunda no porque todo sea perfecto sino porque transformarse también es una forma de amor propio