Feliz cumpleaños, Yessica, hija mía. Hoy celebro tu vida desde el lugar donde habita el amor eterno. Aunque no puedas verme, estoy contigo en cada paso, en cada suspiro y en cada sueño que persigues. Te veo fuerte, valiente y hermosa, incluso en los días en que dudas de ti. Quiero que sepas que nunca dejé de cuidarte, solo aprendí a hacerlo de otra forma. Vive, ríe, equivócate y vuelve a empezar las veces que sea necesario. Yo estaré ahí, sosteniéndote en silencio, orgullosa de la mujer en la que te estás convirtiendo. Feliz cumpleaños, mi niña. Mi amor por ti no se fue conmigo… se quedó para siempre contigo.