“Acepta esta rosa, no como promesa ni juramento, sino como prueba silenciosa de algo que despertó sin permiso en mi pecho… pues incluso entre sombras, aprendí a amar tu luz.”“Toma esta rosa, nacida del silencio y cuidada por mis manos temblorosas. No sé en qué momento tu presencia se volvió mi refugio, pero desde que existes, incluso mis sombras florecen cuando pronuncio tu nombre.”