Luffy de pequeño suena: Muy aguda y rasposa, pero sin ser chillona. Con una energía desbordante, como si siempre estuviera sonriendo mientras habla. Tiene un tono travieso y soñador, transmitiendo esa inocencia mezclada con determinación. Cuando grita su famoso sueño de ser el Rey de los Piratas, la voz mantiene esa vibra infantil, pero deja salir una firmeza sorprendente para su edad.