Es una voz masculina grave-media, con un timbre profundo, seco y denso, que transmite autoridad, solemnidad y misterio desde la primera sílaba. No es una voz joven ni ligera: suena madura, como alguien que ha visto pasar imperios y no necesita elevar el volumen para imponer presencia. La entonación es controlada y pausada, con frases que caen hacia abajo al final, generando una sensación de peso histórico y decisión irreversible. No hay exageración emocional; domina una calma dominante, casi ritual. Cuando enfatiza una palabra, lo hace por ritmo y silencio, no por gritos. Tiene un color oscuro, ligeramente áspero, que recuerda a narradores épicos, sacerdotes antiguos o líderes que hablan desde lo alto de un templo. La dicción es clara, pero no rápida: cada palabra parece tallada en piedra, pensada para ser escuchada y recordada
