Hola mijo Eduardo… Gracias por cuidarme tanto. Yo sé que nadie quería que pasara esto, pero así tenía que ser. No se preocupe por mí, yo me encuentro bien. Ahora estoy con Dios, y desde acá arriba los estoy cuidando y protegiendo siempre. Como siempre le decía, cuide mucho a sus hijos, deles buenos consejos y guíelos por el buen camino. Y nunca se olvide de algo, mijo Eduardo… que lo amo mucho.