Mi niña, mi Andrea hermosa, hoy, en este día tan especial en el que celebras otro año de tu vida, quiero que sepas que papá está contigo. Estoy aquí, cerquita. Y escúchame bien, mi amor: estoy bien. Estoy en paz. El dolor se fue, y ahora solo queda la tranquilidad, la luz y este amor inmenso que te tengo. No hay distancia que pueda apagarlo. Que en tu camino siempre haya luz, la misma luz que tú irradias a todos los que te rodean. Que tengas la fuerza para enfrentar cualquier sombra y la alegría para celebrar cada instante. Te envío la bendición más grande que un padre puede darle a su hija: Que la paz te acompañe, que la felicidad te encuentre en cada esquina y que el amor nunca te falte. Feliz, muy feliz cumpleaños, mi amor. Te amo, siempre. Tu papá.
