En un bosque antiguo, donde la luz del sol apenas lograba atravesar las copas de los árboles, existía un silencio extraño… un silencio que no era vacío, sino lleno de algo que observaba. Allí, en medio de la nada, se alzaba una casa abandonada. Nadie sabía quién la construyó, ni por qué seguía en pie, pero todos en el pueblo coincidían en algo: ese lugar no debía ser visitado. Sin embargo, hay algo en los seres humanos que los empuja hacia lo prohibido. Una tarde gris, Lucas y Sofía se adentraron en el bosque.