Muchos de ustedes ven a Olga y piensan en una persona tranquila, pero yo, Aníbal, tengo otra versión de la realidad. Quiero denunciar públicamente que Olga me tiene bajo un régimen de "maltrato" constante las 24 horas del día. Si no es por una cosa, es por la otra. Si no es porque me olvidé de algo, es porque lo hice mal. ¡No hay descanso para este humilde servidor! Mi día a día se resume en seguir órdenes y tratar de no salir afectado por sus exigencias.