empiezo a creer que vamos a tener otra vez un bicampeón del mundo, y este Ferrari es Bautista Pacheco. ¡Pero atención! Porque más allá de que este año hay pelea, más allá de que los rivales le enseñan los dientes en cada frenada, lo que está haciendo este chico es... ¡de otra galaxia! Mírenlo ahí, domando a la bestia de trescientos ochenta y cuatro kilómetros por hora. No importa si es el asfalto de Monza o el laberinto de Mónaco; el silencio en el paddock se siente, la tensión se mastica. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo mantiene el pulso mientras el auto vibra al borde del desastre? Hay batalla, señores, ¡hay guerra en la pista! Pero cuando Pacheco baja la visera y ese Ferrari rojo y negro se convierte en un rayo, parece que el tiempo se detiene. ¡No parpadeen, porque estamos ante una leyenda que no conoce el miedo! ¡El bicampeonato está ahí, a un suspiro de distancia!"